La Datilera

Paseo a San José

Salimos temprano después de disfrutar de un abundante desayuno. Es noviembre, y aunque ahora sentimos la mañana fresca, sabemos que durante el día se alcanzarán los 20º. Las mochilas van cargadas de todo lo necesario: agua, fruta y almuerzo. Los más valientes hemos metido también bañador y toalla.

Apenas damos los primeros pasos, observamos que no somos los únicos transeúntes. El camino que linda con el terreno de la Casa Rural La Datilera es el de Santa Bárbara, paso de ganado y ruta de algún ciclista y senderista hospedado en la zona. Antaño también camino de mineros. Fueron muchas las minas explotadas en estas tierras aunque la de Santa Bárbara fue la de más profundidad y la que más trabajadores empleó.

Después de pasar algunas casas de campo colindantes, tomamos el camino de la izquierda en la primera bifurcación que nos encontramos. Justo antes contemplamos un antiguo aljibe en buen estado. Los aljibes son construcciones antiguas para la captación y acumulación del agua. Se construían estratégicamente cerca de la caída del agua (laderas, barrancos, ramblas). Con las lluvias torrenciales se llenaban y abastecían a los pobladores a nivel doméstico, agrícola, o ganadero.

En 20 minutos desde que salimos, llegamos a la rotonda de Las Bocas.

La Boca de Los Frailes

Es este un pequeño asentamiento donde apenas se cuentan una veintena de casas. Es la entrada natural al Parque y por ello el nombre de Boca.
Hay que cruzar la carreta y entrar en la otra mitad del poblado. Tomamos a la derecha, dejando a nuestra espalda el estanco, la calle que forman unas casitas en paralelo con la carretera, al final de la cual divisamos una pista de tierra por la que continuamos.

Este camino, a tramos de intenso color naranja, serpentea entre colinas hasta el Pozo de los Frailes. Aun alejado, vemos el mar.

Entramos al pueblo, después de cruzar la carretera, por la barriada de Los Puertas.

Aljibe
Pozo
Molino
Palmar
Cortijo

El Pozo de los Frailes

La vida en esta localidad giró siempre entorno a su noria de agua. Aun hoy, es en sus inmediaciones que se sientan al atardecer los vecinos para charlar. También nosotros aprovechamos el frescor de su jardín para hacer una parada.

Desde aquí, elegimos continuar por el camino al cementerio cogiendo en la bifurcación el camino a la izquierda paralelo a la rambla. También podríamos haber continuado por la carretera. Esta opción permite al senderista disfrutar más de cerca el gran molino de viento perfectamente restaurado, símbolo de estas tierras.

Pronto vemos las casitas de La Torta con cultivos de hortalizas y olivos. El campo está en esta zona especialmente salpicado de palmitos, chumberas y pitas. Seguimos camino y encontramos el cortijo de El Palmar. Sus moradores actuales lo conservan en su forma original. Desde el pequeño alto en el que se erige, vemos el mar y a unos metros un nuevo cortijo, casi escondido por una vegetación palpitante, que nos dice de la existencia de agua subterránea. Es el emblemático Cortijo del Ochavo, en sus orígenes morada de austeros pobladores y después de su abandono, recuperado para ser café teatro, discoteca o cooperativa.

Llegamos a nuestro destino.

San Jose
Atardecer
Boca de los Frailes - Pozo de los Frailes
Pozo de los Frailes - San Jose

San José

Cobijo antaño de piratas, pueblo pesquero y ahora destino turístico, es centro neurálgico del Parque Natural Cabo de Gata. En este día de otoño, sobre todo es un lugar cálido y tranquilo.

Entramos al pueblo por la rambla que nos lleva directos a la playa central del pueblo. Nosotros preferimos cobijarnos en una de las pequeñas calas situadas a la derecha de la principal.

Tenemos por delante unas horas de sol y descanso antes de emprender la vuelta. Debemos ser cuidadosos en no retrasarnos más allá de las 3 de la tarde. A las 6 atardece en Casa Rural La Datilera.

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Casa Rural La Datilera

Boca de los Frailes
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Habitaciones y/o Casa completa
Tatiana y José
Casa Rural La Datilera

Ficha

Longitud: 7 km

A Pié: 2,5 h
En bici: 1 h

Dificultad: Baja

Consejos

Es una ruta para hacer a partir de mediados de octubre, cuando el sol no supone ya un peligro sino un placer. Mejor si emprendemos camino antes de las 9 de la mañana. Es conveniente llevar una linterna para la vuelta, por si se nos llega a hacer de noche. Entre los pueblos hay grandes extensiones de terreno en absoluta oscuridad. También podemos optar por hacer el recorrido en bici. El único tramo incómodo es una fuerte bajada de unos metros en el camino hacia el Pozo.